GMakeUp mide tu piel con la cámara del iPhone en condiciones controladas, apunta qué productos usas, y a las semanas te dice cuáles te han hecho algo y cuáles no. Con números, no con impresiones.
Una rutina de cuidado facial cuesta entre cien y trescientos euros al año, se mantiene durante meses y se evalúa mirándose al espejo. El espejo no recuerda cómo estabas hace seis semanas, y la luz del baño cambia cada día.
Las apps que dicen analizar la piel fallan en lo mismo: miden con la luz que haya, así que sus números bailan entre días y acaban midiendo la lámpara en vez de la cara.
Exposición, ISO, balance de blancos y enfoque bloqueados. A partir de ahí la cámara deja de reinterpretar la escena, que es la condición para que dos días sean comparables.
Un fotograma con antorcha y otro sin ella. La resta cancela la luz de la habitación y deja una fuente cuyo espectro y posición son siempre los mismos.
La esclerótica es una carta de grises gratuita y siempre presente. Sirve para corregir el color sin pedirte que sostengas nada.
Si la luz, la distancia o la pose no cumplen, no se produce ningún número. Un dato inventado contamina la serie de meses siguientes.
Capturas con datos de ejemplo, marcados como tales dentro de la propia app.
Ninguna app de belleza enseña esto: GMakeUp se mide a sí misma y publica cuánto baila cada número dentro de una misma sesión. Si una métrica no es de fiar, lo dice en vez de esconderlo.
Y cuando hay una pulsera midiendo a la vez, compara su propio pulso con el de ella para saber no sólo si se repite, sino si acierta. Una báscula que marca tres kilos de más es perfectamente repetible y perfectamente incorrecta.
No hay puntuación de belleza, ni «edad de la piel», ni comparación con ninguna población ni ideal. Todas las métricas son cosas que pueden cambiar, y se comparan contigo mismo.
Cada métrica se puede apagar. Quien esté recuperándose de un trastorno alimentario no debería tropezarse en su teléfono con nada que no haya pedido.
Y no diagnostica nada. Medir un lunar para poder comparar en tres meses no es decir qué es, y la app no lo dice.
Cuando GMakeUp recomienda un producto, lo hace ordenado por tu medición. Nadie puede pagar por aparecer ni por subir puestos.
Elegido el producto, la app compara el precio entre varias tiendas. Si compras a través de uno de esos enlaces, la tienda nos paga una comisión —a ti no te cuesta más—. Las tiendas venden el mismo bote, así que ahí no hay conflicto: la comisión afecta a dónde compras, nunca a qué te recomendamos.
Todos los enlaces a tiendas van marcados como enlaces de afiliado dentro de la app, en el propio enlace y no escondidos en un pie de página.
Todo el análisis ocurre en el iPhone. Ninguna imagen se guarda ni se envía: de cada fotograma se extraen números y el fotograma se descarta.
El histórico se guarda cifrado en el dispositivo, con la clave en el llavero del sistema. No hay cuenta, no hay registro y no hay servidor donde estén tus datos.